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Sin
duda el ambiente más extenso sobre la superficie
de nuestro planeta es el vasto océano. De
hecho, el 70% de nuestro planeta es agua. La vida oceánica
o de mar abierto es muy diversa. Escuelas o cardúmenes
de peces deambulan por las profundidades en busca de
algo de comer. Obviamente, deben estar alertas, porque
el voraz tiburón siempre está buscando
una presa. En otros sectores, agrupaciones de tortugas
marinas nadan de un lugar a otro. Son reptiles totalmente
adaptados para vivir en el océano, con patas
en forma de paletas para nadar y con una alta capacidad
de mantenerse bajo el agua sin salir respirar. Las medusas
también comparte el ambiente oceánico,
siendo animales carnívoros equipados con veneno
paralizante con el que atrapan a sus presas.
En
las profundidades de los océanos nadan los animales
marinos más grandes que se conozca. Este es el
caso de las gigantescas ballenas. La ballena azul es
un mamífero que puede alcanzar unos 35 metros
de largo. Ella puede resistir las bajas temperaturas
del agua profunda gracias a una gruesa capa de grasa.
Su alimentación se basa principalmente en animales
planctónicos, especialmente el krill y en una
proporción mucho menor, se nutre de algunas formas
de cefalópodos o calamares.
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