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En
vista de la situación de la producción pesquera
mundial, todo parece indicar que esta no bastará para
atender las necesidades de proteínas de la población
mundial como lo fue en el pasado. En este escenario, la acuicultura
o cultivo de organismos marinos surge como una respuesta, cada
vez más fuerte, para poder atender esta necesidad mundial.
A su vez, las nuevas tecnologías desarrolladas en respaldo
del crecimiento de esta industria prometen ser favorables para
el medio ambiente y totalmente inocuas para el consumidor.
Hoy,
la acuicultura es el segmento de la producción mundial
de alimentos que crece a un ritmo más acelerado, pues
del 10% de la producción pesquera mundial a comienzos
de la década de los ochenta ha pasado al 33% a comienzos
de este siglo. Las áreas geográficas de mayor
expansión acuícola son Norteamérica y
Sudamérica, Europa y el Japón. Según
señala el informe de la Reunión Internacional
"Acuicultura en el Tercer Milenio" - FAO 2001: "En
las próximas dos décadas la acuicultura será
de importancia capital en los abastecimientos mundiales de
alimentos y contribuirá aún más a reducir
la pobreza y la inseguridad alimentaría en todo el
mundo".
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La
acuicultura se puede desarrollar directamente en el mar, para
lo cual se utilizan estructuras como pequeñas cajas
de malla suspendidas usando flotadores o en verdaderos corrales
para peces. No obstante, la actividad acuícola también
puede desarrollarse sobre tierra firme, donde es necesario
construir estanques y llevar agua salada hasta ellos. En ambos
casos se pueden cultivar tanto animales como algas marinas.
La
situación del mar chileno no es muy distinta a la condición
mundial. Es así que durante la última década,
el sector pesquero chileno ha mostrado cambios en el abastecimiento
de materias primas con un mayor aporte desde centros de cultivo.
En general, se observa que las principales pesquerías
silvestres se encuentran estabilizadas en niveles de plena
explotación y con escasas posibilidades de aumentar
sus desembarques. Aunque la actividad acuícola chilena
aun sigue teniendo una participación marginal en términos
de volumen, en términos económicos ha logrado
superar los retornos de divisas generados por la actividad
pesquera tradicional.
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La
acuicultura chilena ha focalizado su producción en
especies salmonídeas en el sur de Chile, llegando a
posicionarse en segundo lugar a nivel mundial como país
productor de salmones, satisfaciendo el 25% de la demanda
global. En cambio, en el norte la producción se concentra
en el ostión del norte Argopecten purpuratus. En este
caso, los más de 70 centros de cultivo repartidos entre
las regiones de Atacama y Coquimbo, producen la casi totalidad
de la producción nacional de ostiones, ubicando a Chile
como el tercer productor mundial de ostiones.
El
desafió actual de la acuicultura chilena es la incorporación
de nuevas tecnologías y la diversificación de
la actividad como una forma de mejorar la oferta con especies
de alto valor económico, apuntando recursos como las
almejas, el abalón, peces planos, erizos y algas, entre
otros.
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