Pequeños Exploradores del Planeta Azul
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Modificación de la costa
En general, la población humana prefiere el vivir cerca de la costa, por lo que en muchos países siguen creciendo las ciudades costeras, lo que implica construcción de residencias, hoteles, puertos, muelles, playas artificiales y diversas obras de infraestructura, así como instalaciones industriales. De esta forma, los habitat marinos costeros pueden ser profundamente modificados por la actividad humana. Estas construcciones, en la mayoría de los casos, tienen efectos negativos, ya que destruyen o modifican el hábitat de muchos organismos, como es el caso de peces, tortugas, aves, mamíferos y otros organismos que suelen habitar en la orilla o en sus proximidades.

Las obras de construcción costera alteran el régimen de sedimentación y las características ecológicas del litoral, resultando en que la arena de un sector sea arrastrada a un nuevo sitio. Las construcciones costeras repercuten notablemente en los ecosistemas marinos locales y a menudo obligan a los pescadores a cambiar sus prácticas tradicionales.

 
Nosotros, cuando estamos de visita en una playa turística, también ayudamos a modificar el ambiente costero. Playas que parecen un desierto durante el invierno, se llenan de gente en la época de calor. Sólo el constante pisoteo de esa gran cantidad de personas que caminan sobre la arena, produce una perturbación en las comunidades que viven asociadas a las playas de arena. Una solución posible a este problema es dejar playas sin flujo turístico, para que las comunidades que hay viven se puedan desarrollar normalmente. Si bien esta perturbación puede se considerada como un efecto no premeditado por parte de los turistas, existen otras acciones que pueden ser catalogadas definitivamente como destructivas. Este es el caso de botar basura en la arena y el recolectar especies marinas como "recuerdos". Los envoltorios de helados y caramelos que muchos dejan en la playa, son en su mayoría de material plástico, los que son afectados por la radiación ultravioleta del sol y fraccionados en diminutos trocitos. A esa altura, ya no vemos la basura, pero muchos animales marinos de pequeña talla confunden estos trozos con alimento y los comen. El resultado es que estos se atrapan en su tracto digestivo, lo que les causa la muerte. Una situación similar ocurre con las bolsas plásticas que llegan al mar, pues los animales de mayor tamaño las confunden con alimento y las comen. Los resultados son muy malos.
 


 
Programa Explora Universidad Católica del Norte